La noche de faroles se disfruta desde mucho antes de salir

En septiembre Costa Rica se pone de otro color. Aparecen las banderas en las ventanas, en las escuelas se escuchan los ensayos de la banda y la casa entera se va llenando del ambiente del Mes de la Patria. Entre todas las costumbres del mes, pocas se esperan tanto como la noche de los faroles.

Y lo curioso es que la celebración no empieza cuando se enciende la luz. Empieza días antes, cuando alguien saca el cartón y las tijeras sobre la mesa del comedor. Aquí van algunas ideas para aprovechar todo ese proceso en familia, de la mano de Interlac.

Armar el farol ya es parte de la celebración

Sacá un rato en los días previos para que los niños ayuden a hacerlo y a decorarlo. Con cartón, papel de colores y materiales que ya tengan en la casa se resuelve. Las formas de siempre nunca fallan (la casita de adobe, la carreta, la bandera), pero si al chiquillo se le ocurre otra cosa, dejalo probar. Un consejo práctico: usá luz LED o de pilas en vez de candela, así el farol aguanta todo el recorrido sin que nadie ande cuidando la llama. No importa si no queda perfecto; lo que vale es que cada uno haya puesto algo de su parte. Y mientras trabajan, una bebida preparada con Interlac y algo pequeño para picar hacen la tarde más llevadera.

Contales de dónde viene la costumbre

Muchos niños arman su farol sin saber bien qué están celebrando, y la historia detrás vale la pena. La noche del 14 de septiembre de 1821, en Guatemala, Dolores Bedoya salió a las calles alumbrándose con un farol para reunir a los vecinos frente al cabildo y pedir la independencia a viva voz. Al día siguiente se firmó el acta. En Costa Rica el desfile se organizó como tal hasta 1953, y de ahí viene que cada 14 de septiembre, a las seis en punto, se cante el Himno Nacional en todo el país antes de salir a caminar. Contarles eso mientras pintan el farol le cambia el peso a la noche.

Una merienda ligera antes de salir

Conviene comer algo antes del recorrido para que nadie salga con hambre. Sándwiches pequeños, galletas, fruta picada o un pancito resuelven bien. Para los niños, una bebida fría de vainilla, fresa o chocolate con Interlac; para los adultos, un café con Crema para Café Interlac. Nada complicado: la idea es salir tranquilos, no pasarse la tarde en la cocina.

Que los preparativos también se sientan de fiesta

Mientras todos se alistan, pongan música costarricense, decoren un rincón de la casa con los colores patrios o pregúntenles a los niños qué están haciendo en la escuela este mes. Son cosas mínimas, pero hacen que la salida no se sienta como un mandado más de la agenda.

El regreso merece algo caliente

Después de caminar toda la noche, llegar a la casa y encontrar la mesa lista cambia el final del paseo. No hace falta gran cosa:

  • Chocolate caliente
  • Café cremoso
  • Una bebida caliente de vainilla
  • Pan casero, galletas o un pedazo de queque

Una taza caliente con algo dulce al lado cierra la noche perfecto.

Guardá el recuerdo de este año

Antes de salir, tómense la foto con los faroles terminados. Si lo repiten cada año, con el tiempo van a tener una colección donde se nota cómo cambian los faroles y cuánto crecieron los chiquillos. Anotale la fecha por detrás o pedile a los niños que cuenten qué fue lo que más les gustó. Con los años pueden ir armando su propia costumbre: la misma merienda cada septiembre, la foto en el mismo lugar, la bebida que ya todos esperan al volver. Son detalles pequeños que terminan siendo parte de la historia de la familia.

La noche de los faroles es mucho más que salir con una luz encendida. Es una excusa para crear algo juntos, conversar y mantener vivas las costumbres que hacen especial este mes. Este septiembre, encendé el farol, reuní a la familia y disfrutá la noche con el sabor de Interlac.

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