El 15 de septiembre se vive en la calle: los desfiles, las bandas, las actividades de la escuela y de la comunidad. Pero cuando todo eso termina y la familia vuelve a la casa, casi siempre quedan ganas de estirar la celebración un rato más.
Ahí es donde una merienda sencilla hace la diferencia. No se trata de cocinar medio día; con unos bocadillos, unas bebidas y un par de detalles en los colores patrios ya se arma el momento.
Un par de detalles alcanzan para la mesa
Rojo, blanco y azul en las servilletas, el mantel o unos banderines pequeños, y una banderita de Costa Rica en el centro. No hace falta llenar la mesa de adornos; con unos pocos bien puestos se nota. Y si los niños trajeron dibujos o trabajos del cole sobre el Mes de la Patria, úsenlos: les va a gustar ver que quedaron de decoración.
Bocadillos que se resuelven rápido
Lo ideal es mezclar dulce y salado para que cada quien agarre lo que le provoque:
- Sándwiches pequeños y pancitos
- Galletas y repostería casera
- Fruta fresca
- Pancakes pequeños
- Queque cortado en porciones
Poné todo al centro de la mesa y dejá que cada quien se sirva. Así el ambiente se siente más relajado y nadie se queda atrapado en la cocina mientras los demás conversan.
Bebidas para todos los gustos
Para los chiquillos, prepará varios sabores de Interlac y servilos bien fríos: fresa, vainilla o chocolate funcionan de maravilla con los bocadillos. Los adultos seguro van a preferir un café con Crema para Café Interlac después de andar todo el día de arriba para abajo. Un consejo: dejá una jarra grande servida en el centro para que todos se sirvan sin andar pidiendo.
Jugá con los colores sin complicarte
Se puede llevar el tema patrio hasta la comida sin meterse en recetas raras. Las fresas o la sandía dan el rojo, y las combinás con preparaciones claras y algún detalle azul en la decoración. Otra opción fácil son los vasitos individuales de postre decorados con fruta de distintos colores. Que el tema sea un detalle y no una obligación; lo importante es que quede rico.
La sobremesa es lo que queda
Con la mesa lista, aprovechen para conversar sin apuro. Hablen del desfile, de las actividades de la escuela, de las canciones que más suenan este mes o de cómo eran estas celebraciones cuando los adultos estaban chiquitos. Pongan música costarricense, armen una trivia rápida o hagan la lista de esos lugares del país que todavía les falta conocer. Ahí la merienda deja de ser solo comida.
El Mes de la Patria nos recuerda que las tradiciones siguen vivas porque las vamos pasando de una generación a otra. Y para eso no hace falta organizar un fiestón: una mesa sencilla, una bebida hecha en casa y un rato para conversar alcanzan. Este septiembre, llená tu mesa de sabor, compartí nuestras tradiciones y celebrá en familia junto a Interlac.